En nuestro mundo, solo los humanos tienen derecho a expresar emociones, pero las lágrimas brotan de los ojos de gatos, perros y animales salvajes precisamente cuando experimentan dolor o estrés. Esto sugiere que los animales también lloran.
El ejemplo más llamativo son los castores. Lloran la pérdida de sus crías, su pareja o su hogar. Testigos presenciales relatan los sollozos de una nutria cuya cría fue devorada por un tiburón. Los toreros afirman haber visto llorar a los toros durante las corridas.
Los perros lloran de dolor y nostalgia.
Las lágrimas de los gatos significan que están enfermos físicamente.
Incluso los caballos pueden llorar cuando sienten dolor.
Un elefante bebé llora por la separación de su madre.
Lágrimas de una vaca destinada al matadero.
El fotógrafo capturó las lágrimas de una llama.
Y esta es una foca llorando.
Pero un cocodrilo derrama lágrimas no por un exceso de emoción, sino como resultado de la compresión de sus glándulas lagrimales al comer su presa.
Los zoólogos suelen atribuir el llanto animal a instintos y al mal funcionamiento de los órganos excretores. Pero quizás algún día se reconozca el componente emocional de estas lágrimas.






















